TEMA 5: Enfoque hacia Dios en la consejería bíblica
Una perspectiva bíblica
En estos tiempos de gran incertidumbre, confusión y sufrimiento es imperativo que la consejería bíblica se fundamente y descanse en los principios divinos. Por consiguiente, el consejero bíblico ha de estar responsablemente comprometido con la Palabra de Dios. Uno de los pasajes que más ha influido en mi forma de pensar cuando inicié el camino de brindar el consejo de Dios, es el que se encuentra en el evangelio de Juan 7:14-18.
Este magnífico pasaje relata la historia en la que Jesús se encontraba enseñando en el templo y los judíos se admiraban de sus enseñanzas y se preguntaban: ¿de dónde tiene éste tanto conocimiento sin haber estudiado? La respuesta de Jesucristo nos enseña un gran principio divino que el creyente y consejero no debe olvidar ni pasar por alto. Esta fue su respuesta: "Mi enseñanza no es mía, sino de quien me envió". Luego agrega lo siguiente: "El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios, reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios o si hablo por mi propia cuenta". Y después en el v. 18, dice: "El que habla por su propia cuenta busca su propia gloria; en cambio, el que busca glorificar al que le envió es una persona íntegra y sin doblez". NVI
Leer otra versión nos ayuda a aclarar un poco más el panorama: "Quien habla por su propia cuenta solo quiere que la gente lo admire. Pero yo solo deseo que mi Padre, quien me envió, reciba el honor y reconocimiento que le corresponde, por eso siempre digo la verdad". TLA
De este pasaje podemos considerar lo siguiente:
1. Hay un peligro latente en el creyente debido a nuestra debilidad o remanentes de la naturaleza pecaminosa: buscar el reconocimiento humano.
2. Existe la posibilidad de hablar y enseñar desde nuestras perspectivas y experiencias basadas en filosofías humanistas.
3. Aprender del maravilloso ejemplo de Cristo quien en los días de su carne no consideró el ser igual a Dios como algo de qué aprovecharse, sino que eligió humillarse haciéndose semejante a nosotros y ser obediente cada día para hacer la voluntad de su Padre y enseñar sólo la Verdad contenida en las Escrituras.
4. Que cuando el creyente o hijo de Dios asume los principios bíblicos como el fundamento de todas las áreas de la vida y los comunica a otros, honra al Padre.
¡Sólo Dios es Dios y no yo!
A continuación dejo una presentación relacionada con el tema. Te recomiendo que la veas varias veces y en diferentes momentos.

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